Lo que hay detrás de lo que dicen los Auténticos Finlandeses

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Uno de los más enormísimos problemas de las realidades sociales y vivenciales de nuestra realidad humana es que se tienden a politizar cosas que son única y exclusivamente económicas. No entro en si se hace de forma consciente a fin de obtener réditos que de otra forma no se obtendrían, o no, pero lo cierto es que distorsionan esas realidades de tal forma que, al final, casi son irreconocibles. Es lo que se ha hecho, pienso, con los resultados de las pasadas elecciones habidas en Finlandia.

Lo único que ha faltado (de momento, que yo sepa, aún no se ha hecho) ha sido un montaje photoshopístico en el que Mr. Timo Soini luciese un bigote cuadrado bajo su nariz y una esvástica en su brazo derecho: menos nazi se ha le llamado de todo, a él, a su partido y a quienes le han votado; lo más suave que de esas personas se ha dicho es que eran insolidarias y populistas. El pasado día 21 Uds. leyeron aquí un párrafo mío en el que comentaba que las personas que dieron soporte a esa formación pensaban en sus pensiones, en que las cosas, en el país de los mil lagos, no iban tan bien como habían ido hace unos años, que pensaban en sus problemas, lo que fue cierto, pero vayamos hoy un poco más allá.

Más allá: el votante finlandés que dio su voto a ese partido lo estaba dando a un mensaje simple y directo: rescatar a países significa transferir fondos finlandeses a economías que han hecho mal lo que han hecho, que han derrochado, razón por la que tienen problemas, cuando la verdad es que eso es tan sólo una parte del problema: ¿sabían esas y esos votantes que al rescatar a un país están rescatando a las entidades financieras que posibilitaron que esos países se dirigiesen al pozo en el que ahora se hallan?.

Es decir, el problema no han sido tanto los países que ahora tienen problemas como lo que ha estado sucediendo en esos países. Los países hasta ahora rescatados y los próximos que puedan serlo (si es que hay alguno más) no hubieran llegado donde han llegado si no hubiese sido por ese ilimitado crédito que el casino financiero europeo les concedió: pudieron consumir (recuerden: todo es consumo) lo que quisieron y sin límite: ¿cuánto se beneficiaron las empresas finlandesas y las entidades financieras finlandesas de ese proceso?. Puede que poco, puede que poco.

Más. También Mr. Soini y su formación enarbolaron la bandera del excesivo poder de Bruselas, su centralismo, y alabaron la sabia decisión tomada por Suecia y Dinamarca de no integrarse en el euro, lo que equivale a decir que quienes hicieron que Finlandia se diluyera en la moneda única se equivocaron.  Auténticos Finlandeses roza lateralmente un problema que es previo al nacimiento de la UE y de la UEM: no existe una única Europa, sino varias. Suecia y Dinamarca pienso que han hecho muy bien en no integrarse en el euro: no lo necesitan en absoluto: su estructura de PIB, su productividad, el tamaño de su población, la solidez de sus coronas, la internacionalización de sus economías hacía innecesario que se metieran en el área euro: si la SKR y DKR se hubieran integrado en el euro, ¿hubieran ido mejor las economías de ambos países?, pienso que no, y aunque en el caso del Marco Finlandés no lo tengo tan claro, es lógico que ahora que las cosas van mal empiecen a plantearse eso en el país nórdico.

El País del 21.04.2011, en su Pág. 3, publica una muy gráfica entrevista a Mr. Timo Soini, les sugiero que la lean. Pienso que es una persona, o muy idealista o muy práctico (me inclino por lo segundo). Argumenta que Finlandia ha sido de los poquísimos países que han cumplido las reglas que en Europa se han ido poniendo, que otros no lo han hecho -y cita textualmente a Alemania-, y sin embargo ahora son ellos quienes también tienen que apechugar con los errores de otros. Partiendo de la base de que el líder del tercer partido más votado sabe que a los poderosos se les permiten cosas que a los débiles no se les permite (Finlandia fue un país dominado durante siglos por Suecia), el argumento tiene una lógica aplastante, lo que sucede es que, independientemente de lo saneados que los débiles estén, los débiles siempre tienen que estar al pie del cañón, o eso, no haber entrado en la fortaleza, como hicieron Suecia y Dinamarca, ya. (Países que entrarán cuando sea conveniente que entren, faltaría más).

En la entrevista citada, el líder de AF deja muy claro que no desea crear una crisis en la UE: seguro que ya ha sido llamado al orden, pero sus palabras puedes ser utilizadas como un argumento de peso de cara a sugerir a los rescatados / a rescatar que deben hacer más a fin de suavizar resistencias, es decir, el mensaje de esa formación puede ser un fantástico elemento de presión para encarecer la ayuda y convencer a los Gobiernos de los ayudados para que recorten más y para que estrujen más a sus poblaciones.

De cara a la opinión pública finlandesa -y no sólo- ese mensaje tan sofisticado es simplificable: hace seis, siete años, cuando las cosas iban bien, pues bueno, había mucho para todos; ya: de aquellos polvos son estos lodos, pero aquí, en casa, no nos faltaba nada; pero ahora, ¿por qué tenemos que soportar más carencias de las que ya vamos a tener que soportar sólo porque otros hicieran en el pasado cosas indebidas permitidas por una burocracia bruselense que no funciona?. Es simple, ya, e incompleto, pero lógico y con mucha verdad en lo cotidiano: ¿por qué tener una peor sanidad de la que se tenía, una no tan buena como la que se podría tener para dar a otros de los que se ignora cómo van a gastar?.

Y volvemos al principio: ¿por qué se politizan cosas que no son puramente económicas?, ¿por qué se ponen carteles que, pienso, no corresponden a la realidad?. En el planeta, en Europa, se ha instalado un problema de escasez, de escasez de casi todo: eso es lo que subyace a la crisis sistémica en la que nos hallamos. Existe ya un problema de asignación de recursos, de optimización, de eficiencia en su uso, y eso no tiene nada que ver con la política. Ni en Finlandia ni en ninguna parte.

Por cierto: en la misma entrevista Mr. Soini dice que los finlandeses son simpáticos, suscribo eso al cien por cien: lo son, y mucho.

(Incluido a las 09:05 h. De Bloomberg, de ahora mismo. ¡De Bloomberg!).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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