CINCO PILARES QUE REEMPLAZAN A LOS MITOS CAÍDOS: Realidades sobre las que basar una estrategia de inversión

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Introducción

¿Qué es la bolsa?
La bolsa es el lugar de encuentro de compradores y vendedores de acciones, de inversores-ahorradores, y empresas. Es donde coinciden oferta y demanda. Es por tanto, un lugar donde confluyen millones de seres humanos, donde se juntan anhelos y esperanzas, miedos y ambiciones… La ciencia de la que ya hemos hablado, nos expondrá por qué existe la bolsa, por qué es beneficiosa para la sociedad y la economía. Pero a efectos de un inversor particular, no olvidemos que el objetivo de todo participante del mercado bursátil, es ganar dinero sin trabajar. Algunos lo llaman inversión, y otros especulación. Pero debe quedar claro que no es un lugar para el buen samaritano. Toda persona que compre o venda en la bolsa, espera o ansía hacer un beneficio, y cuánto más grande sea, mejor.

¿Porqué suben o bajan los precios?
De una forma muy simple, los precios suben si la demanda es superior a la oferta, y viceversa. Puede decirse que si la presión compradora es superior a la vendedora, el precio sube. Según esto, necesitaríamos averiguar, antes que los demás, en qué momento la gente va a estar dispuesta a incrementar su demanda de acciones, o reducir su oferta de acciones, porque ambas situaciones se traducirían en un incremento de precios. En este punto es importante destacar que no importan los volúmenes absolutos, sino los relativos: puede que no haya muchos vendedores, pero si hay todavía menos compradores, entonces la bolsa bajará. Al revés, pocos compradores pueden hacer subir mucho a la bolsa si los vendedores desaparecen de repente.

Siempre nos dicen que hay que comprar un valor porque la empresa es buena. Tenemos tendencia a pensar que la bolsa funciona así: un valor sube porque es bueno. Sin embargo, para que suba tiene que haber gente que lo compre. ¿Y cuáles son los dos elementos fundamentales de cualquier compra? Quizá no esté claro para todo el mundo. Lo diré alto y claro:

  1. la decisión de comprar: es un acto libre y voluntario, una determinación psicológica.
  2. el dinero para comprar: es la parte material del acto de comprar.

Combinando esos dos elementos clave, tenemos cuatro situaciones posibles:

  1. quiero comprar (decisión positiva) y tengo dinero para hacerlo.
  2. quiero comprar pero NO tengo dinero (liquidez)
  3. no quiero comprar, aunque tengo dinero para hacerlo
  4. no quiero comprar, y de todas formas no tengo dinero (liquidez) para hacerlo.

Esto es válido para cualquier persona, ya sea un particular ó un gestor de fondos con miles de millones a su disposición. Puedo tener dinero y decidir destinarlo a otro fin, o simplemente no invertirlo y dejarlo debajo del colchón. Puedo comprar un piso, comprar un bono, etc… .

Por otro lado, puedo tener ganas de comprar un determinado valor, pero sin dinero no hay compra. Me pueden proponer comprar un piso a mitad de precio, sabiendo que lo voy a vender al doble inmediatamente, pero si no tengo dinero en ése momento, ni encuentro a nadie que me lo preste, no podré aprovechar ésa ganga. Es decir: acciones baratas no se traducen en compra. Para eso hace falta liquidez en el sistema. Del mismo modo, mucha liquidez en el sistema tenderá a promover las compras.

Éste pequeño y elemental razonamiento es, a mi juicio, el que se debe aplicar a gran escala en los mercados. La bolsa sube, en primer lugar, porque la gente tiene dinero que invertir. Por mucho que un gestor de un gran fondo de inversión vea una excelente oportunidad, si no se producen compras de ése fondo de inversión por parte de los particulares no hay posibilidad de comprar nada. De ahí que la bolsa sea el mejor barómetro de la salud económica de un país. Si la bolsa sube, es que la economía va bien y la gente tiene confianza. Las estadísticas y los periódicos tardarán algo más en reflejar ése dato. Si la bolsa baja, es que la gente no tiene dinero para seguir comprando, o decide por la razón que sea, empezar a vender.

Veamos entonces cuáles son los pilares sobre los que construir nuestra nueva visión del mercado:

1- La disciplina como clave del éxito.

No invierta siguiendo sus fantasías del momento. Hay que tener un plan bien definido. Si nuestro objetivo con la inversión es constituir un capital a largo plazo, es inteligente invertir poco a poco, porque así se diversifica el riesgo del “timing”. Se trata de comprar por ejemplo, 300 euros todos los meses, con lo que el precio medio de entrada estará protegido de los vaivenes de corto plazo. Si su objetivo es la especulación a corto plazo, no deje nada al azar: valore los riesgos y beneficios potenciales de cada operación, fíjese un objetivo de beneficio y una pérdida máxima asumible, y sobre todo, no aguante una posición perdedora. Recuerde siempre que los mercados se mueven en tendencias, y no tiene sentido a priori aguantar en un valor o en un mercado, si su tendencia es bajista.

2- Los mercados se mueven por Ciclos y tendenciasigual que la economía.

Los ciclos son el reflejo de la psicología humana, por lo que no invierta nunca sin saber en qué parte del ciclo estamos. Los gráficos que dibujan la evolución de índices y valores son una ayuda muy útil, y existen hoy día grandes apoyos informáticos para su análisis.

El chartismo es un método de análisis que nació a principios del siglo XX. Cuando se habla de análisis técnico hoy día, se está haciendo referencia al análisis de éstos gráficos. El análisis técnico ha estado tradicionalmente enfrentado al que se conoce como análisis fundamental que trata de estimar el valor real de las empresas cotizadas.

El principal axioma del análisis técnico es que toda la información sobre un valor o sobre un mercado está recogida en su gráfico. Si por ejemplo, un directivo de una compañía sabe dos días antes de su publicación que los resultados del ejercicio van a ser muy buenos, y compra acciones, ésa compra se verá reflejada en el gráfico del valor, y un buen analista técnico podría detectar ésta señal adelantada. En general, cuando la economía empieza a girar al alza, se aprecian signos de recuperación en los gráficos de bolsa, mucho antes de que cualquier noticia positiva sea pública.

3- La teoría de la opinión contraria.

Ésta controvertida teoría asume que la masa se equivoca, sobre todo en los grandes puntos de inflexión, los grandes giros de mercado, por lo que el objetivo sería averiguar qué piensa o qué hace la mayoría, para hacer justamente lo contrario. Quizá ya hayan oído alguna vez eso de “compre miedo, y venda euforia”. Los seguidores de la opinión contraria, leen los periódicos para tomar el pulso de la masa. Si sólo salen buenas noticias, es que el mercado está cerca del final de ciclo, como sucedió en los últimos meses de 1999 y principios de 2000 con el boom de Internet. Si las noticias son desastrosas, es que probablemente estemos tocando suelo, por lo que es momento de ir acumulando acciones.

Cuidado: hacer lo contrario de la masa sólo es rentable en extremos de mercado. Esta teoría no nos dice que debemos hacer SIEMPRE lo contrario. Es un arte, no una ciencia. Pero está cargado de sentido común.

4- Rumores y consejos.

Debemos aceptar nuestra ignorancia. No hay que buscar refugio en las opiniones de los demás que nos dan cobijo y aparente seguridad. A diario circulan cientos de rumores, y aunque la mayoría no cuajan, algunos sí que contagian a gran parte del mercado. Incluso, algunos de ellos, a la postre, son ciertos. Pero eso no significa que hayan sido rentables. Debemos atenernos a una estricta pauta de comportamiento según la cual no haremos nada, que no comprendamos. Aunque algún rumor en alguna ocasión haya hecho ganar dinero a alguien, a la larga es ruinoso invertir por rumores. Los consejos de amigos, brókers, analistas, etc…, son igualmente nefastos. Nadie da duros a peseta, y no se entienden esos regalos que parecemos recibir cuando alguien nos da un soplo.

5- Psicología como motor de la bolsa y la vida

No son las noticias, sino la interpretación que de ellas hace el ser humano, lo que mueve a la bolsa. Por lo tanto, toda nuestra energía debe centrarse en detectar el estado anímico del mercado, a la vez que la salud económica del país. Los factores de tipo psicológico, como el miedo, la esperanza, la ambición, la codicia, son responsables de casi toda la fluctuación de los mercados, mucho más que las razones clásicas que nos exponen los “expertos”. Hay numerosos ejemplos de noticias idénticas que han supuesto reacciones opuestas de los mercados, según el momento en el que se producen. Lo que el análisis técnico trata de detectar es justamente ésa información latente o subyacente en el mercado, mientras deja de lado todo el ruido provocado por noticias económicas y políticas, que muchas veces sólo aportar más caos y confusión.

El motor del mundo son las emociones y no la razón. Estamos rodeados de ejemplos: la publicidad apela a las emociones, y sólo marginalmente a la razón. La política también. Todo lo que depende de la razón PURA no es objeto de debate. Los ingenieros construyen puentes y nadie les dice cómo hacerlo. Los únicos científicos populares son los que tienen un lado emocional, personalidad llamativa.

Conclusión

La inversión en bolsa se asemeja mucho a la medicina: es un arte, con cierta base científica. También se parece, o se puede comparar, con algo mucho más poético: la interpretación de la música. Tocar el piano es una actividad artística, pero es impensable afrontarla sin la técnica. Aunque los médicos han estudiado medicina, es decir, aunque conocen la ciencia, es habitual encontrar tantos diagnósticos como médicos se acercan a una enfermedad. La intuición, como conocimiento propio del subconsciente y fruto de la experiencia acumulada, siempre ha sido el principal factor diferenciador entre lo normal y lo especial. Por eso llegar a ser un buen inversor requiere, en primer lugar, conocer la teoría, y en segundo lugar, aplicarla.

No pensemos que hay que ser economista, ni siquiera especialmente inteligente. Los economistas y los muy listos, son los que más dinero han perdido en bolsa porque el factor clave en los mercados financieros son las emociones. Controle sus emociones, y ya tendrá más de la mitad del camino recorrido. Controle su miedo, su pánico, controle su ambición, su ego, su vanidad, su codicia, y lo verá todo más claro. No se deje llevar por la apariencia del mundo, y no escuche ni aplique lo que no entienda. La bolsa es el reflejo de la psicología de masas: comprenda el ser humano, y comprenderá la bolsa. Hay muchos psicólogos, y muchos filósofos que gestionan grandes patrimonios en el mundo. Quítele el vestido científico a la bolsa: construir puentes y carreteras, viajar a la luna, son cuestiones técnicas. El ser humano conoce mucho más a su entorno que a sí mismo. Las leyes de la física son leyes de la física  porque tras reproducirse en laboratorio se siguen verificando en la vida real. Es el método científico que tanto bienestar ha proporcionado a la humanidad en los últimos siglos. Pero la economía no es así: no se pueden reproducir experimentos en laboratorios cerrados. Y lo que la limitada lógica humana nos dice, no siempre se verifica, porque la realidad supera con creces la capacidad de entendimiento humano.

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