Tener una baja calificación energética es más gasto

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certificado energetico viviendas

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La certificación energética continúa siendo un misterio para la mayoría de los consumidores, a pesar de que para vender o alquilar un piso la normativa exige que el propietario tenga el certificado energético del inmueble. Hoy en día son pocos los que le ven la utilidad al nuevo documento, más bien todo lo contrario. Sin embargo, si hemos contado con un buen profesional para su emisión, es probable que éste nos haya dado algunas recomendaciones con las que podríamos llegar a ahorrar más de 1.000 euros anuales haciendo nuestra vivienda mucho más eficiente.

Aunque hasta ahora las solicitudes de certificados energéticos han ido encaminadas sobre todo a alquilar o vender un inmueble, cualquiera puede pedirlo. Pese a que pueda parecer un gasto innecesario, lo cierto es que este documento incluye una lista de sugerencias con las que podemos mejorar nuestra vivienda. Por ejemplo, si el certificador detecta que las ventanas no sellan bien o que la caldera es antigua y poco eficiente, nos lo señalará.

Pero, ¿cuánto ahorro pueden suponer esos consejos? Según señala Certicalia, un inmueble con una puntuación energética de “B” gasta aproximadamente unos 300 euros anuales. Por el contrario, una vivienda de características similares con una calificación de “G” consume más de 1.500 euros al año, unos 1.200 euros extra.

El consejo más habitual es el de mejorar el aislamiento de la vivienda. Algo que puede hacerse sellando las ventanas, si hubiese filtraciones, o sustituyéndolas por otras con cristal doble.

La renovación de la caldera suele ser otro de los “temas calientes” que se suelen tratar. Sustituir una caldera por otra con un consumo menor puede ser especialmente recomendable para aquellos inmuebles con una calificación energética negativa.

¿Cómo nos afecta mejorar nuestra calificación energética?

Mejor dicho, ¿vale la pena invertir en este tipo de reformas? Quizá no parezca una idea demasiado tentadora, pero dependiendo de en qué escalón energético nos encontremos podremos notar un ahorro sustancial. Por ejemplo, pasar de una calificación “G” a una “F”, permitiría un ahorro de más de 500 euros al año y de una calificación “E” a una “D”, de casi 300 euros anuales.

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