Panorama para el euro

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Inteligencia del mercado, por Marshall Gittler, Director de investigación en inversiones de FXPRIMUS

Ayer comenté que pienso que la subida esperada en las tasas de interés en EE.UU. mantendrá apoyado al dólar. La contrapartida a esa idea es que el descenso esperado en las tasas de la Eurozona va a mantener la tendencia del euro a debilitarse.

El problema básico, tal y como lo veo yo, es que la inflación probablemente va a seguir por debajo del objetivo del BCE, y por consiguiente tendrán que seguir probando más y más maneras de impulsarla al alza. Puede que ello no funcione y no consiga llevar la inflación de vuelta al objetivo –sólo hay que fijarse en Japón, que ha estado introduciendo políticas monetarias extraordinarias desde cerca de 1998– pero en mi opinión sí es probable que empuje la divisa a la baja, particularmente dado el contraste con los EEUU.

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Por ejemplo, el jefe economista del BCE, Peter Praet, advirtió recientemente que el BCE podría estar perdiendo credibilidad en cuanto a fijar proyecciones de inflación.

“Un posible des-anclaje de las expectativas de inflación junto a una desaceleración económica supone un cóctel peligroso”, dijo. Como muestra el siguiente gráfico, las expectativas del mercado respecto a la inflación de la Eurozona ciertamente están cayendo. Los economistas del sector privado no creen que la Eurozona vaya a alcanzar a finales de 2017 su pronóstico de inflación del 1,9%. En cualquier caso, el BCE probablemente revise a la baja ese pronóstico cuando haga públicos sus nuevos pronósticos de diciembre. El presidente del BCE, Draghi, señaló en su reciente comparecencia ante el Parlamento de la UE que los pronósticos más bajos probablemente proporcionen la motivación para que el BCE introduzca una facilitación monetaria adicional en su reunión de diciembre.

En cuanto a qué herramientas monetarias podrían utilizar, es evidente que han ido sentando las bases para una expansión de su programa de QE, elevando la cantidad tope que pueden comprar de cada emisión de bonos y ampliando el rango de bonos elegibles. No obstante, dado el éxito cosechado hasta ahora por el BCE en cuanto a impulsar los préstamos bancarios, a este respecto pienso que podrían estar conformes con dejar las cosas como están en la reunión de diciembre, pensando en la eventualidad de que necesiten nuevas actuaciones más adelante. En lugar de ello, mi expectativa es que el BCE vaya con decisión a donde otros bancos centrales ya han ido antes: las fuertes tasas negativas en el Banco Nacional Suizo y la intensificación de la facilitación cuantitativa del Banco de Japón. El mercado ya está descontando un recorte adicional de 10 puntos básicos en la tasa de depósito en la reunión de diciembre, hasta el -0,30%, y alguna facilitación adicional en el tercer trimestre. Pero aún no descuentan recortes hasta el -0,40%. Pienso que sigue habiendo margen para que las expectativas bajen aún más. Si, cuando recorte en diciembre, el BCE da la impresión de tener en mente recortes adicionales, el mercado podría reducir sus expectativas respecto a la tasa depo final. Las tasas negativas de corto plazo tienen un impacto más directo sobre la tasa cambiaria que las compras de bonos, ya que la especulación FX generalmente se relaciona más con las tasas a corto plazo que las de largo plazo. Por tanto, mi expectativa sería que las expectativas del mercado al efecto de que el BCE se adentrará más en territorio negativo probablemente empujen el EUR/USD a la baja y atraviese el mínimo del año en 1,0458.

Las expectativas de facilitación monetaria adicional han convertido al EUR en una de las principales divisas de financiación: puede verse por ejemplo cómo el USD ganó más contra el EUR que incluso contra el JPY cuando se publicó el dato inesperadamente alto de nóminas no agrícolas de octubre. Ello sugiere que experimentará pérdidas adicionales, a medida que los inversores salgan de otras divisas de financiación para entrar en el EUR.

Finalmente, ahora mismo la situación geopolítica es preocupante para Europa. La combinación de la crisis de refugiados, el terrorismo y el debate británico sobre si abandonar la UE es probable que nuevamente despierte dudas sobre la cohesión de la Eurozona, y por consiguiente sobre el futuro del euro. La crisis de refugiados drena los presupuestos gubernamentales y fortalece a partidos políticos de derechas que tienden a ser Euroescépticos. La amenaza terrorista es otro factor negativo, aunque vimos con los atentados con bombas de Londres y Madrid, incluso tales desastres tienden a no tener un impacto económico duradero a condición de que sean eventos aislados. Y el debate británico sobre abandonar la UE podría alentar a otras regiones, como Cataluña, que también tengan sus quejas, por no mencionar aquellos países de Europa del Este que han de lidiar con el influjo de refugiados. Mi expectativa es que 2016 sea un año difícil para la Eurozona y para la moneda única.

ABOUT THE AUTHOR: Fernando Valverde Cortes

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