BBVA lanza un fondo de renta fija corporativa

Con un perfil de riesgo medio-alto, ligado a renta fija denominada en euros y con un plazo de inversión aproximado de dos años. Así es BBVA Bonos Corporativos Flotantes, un nuevo producto lanzado el pasado viernes por BBVA, que pretende sacar partido a las oportunidades que ofrece el mercado de deuda empresarial. De hecho, su principal foco de inversión (de forma directa o indirecta a través de otras IIC, con un límite del 10% del patrimonio) se centra en activos de renta fija privada y en menor medida de renta fija pública de emisores de la OCDE, pudiendo posicionar hasta un 5% de sus activos en emisores de países emergentes. Asimismo, podrá invertir hasta un 20% de su patrimonio en depósitos a la vista o con vencimiento inferior a un año en entidades de crédito de la UE o que cumplan la normativa específica de solvencia. Su referencia es el índice ML EMU Corporate Large Cap de uno a cuatro años, debido al exceso de rentabilidad que ofrece frente a la deuda gubernamental. La exposición al riesgo divisa será como máximo del 10% del patrimonio, y se cubrirá el riesgo de tipo de interés a efectos de que la duración media de la cartera de renta fija sea siempre igual o inferior a dos años.

Las emisiones de renta fija serán tanto de alta calidad crediticia (rating mínimo A- por S&P o equivalente) como de calificación crediticia media (rating entre BBB+ y BBB- otorgado por S&P o equivalente), según el folleto. No obstante, hasta un máximo del 5% del patrimonio podrá invertirse en bonos de alta rentabilidad o de emisores de mercados emergentes, de baja calificación crediticia (rating entre entre BB+ y B otorgado por S&P o equivalente), con el objetivo de aportar “rentabilidades superiores a las de títulos con mejor calidad crediticia de igual vencimiento”. También puede utilizar los derivados con finalidad tanto de cobertura como de inversión. La inversión mínima es de 600 euros, excepto para el colectivo de empleados, jubilados y prejubilados del Grupo BBVA. La comisión de gestión asciende al 0,75% del patrimonio del fondo y la de depósito, al 0,05%.

Fuente: Fundspeople (08/02/2010)

La americana BlackRock desembarca en Popular, Sabadell y Bankinter

La banca española está de moda entre analistas y gestores. La última demostración viene por BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, que ha entrado en Popular, Bankinter y Sabadell. Además, la gestora británica Vanguard también apuesta por las entidades medianas. Si a la analista que se ha convertido en el terror de la banca internacional, Meredith Whitney, se le pregunta hoy qué hacer con este sector, la respuesta se aproxima al aborrecimiento.

Este desdén no es baladí si se tiene en cuenta que fue la persona que anticipó el abismo bancario cuando nadie creía en él y apuntó la recuperación cuando todos claudicaban. Meredith Whitney se ha convertido para el sector financiero en esta crisis en lo que para muchos es Nouriel Rubini en términos macroeconómicos: la profeta del apocalipsis y de la resurrección del sistema. Pero contrariamente al sentimiento que esboza la que fuera analista de Oppenheimer y que hoy ha creado su propia firma, el consenso de mercado cada vez ve con mejores ojos a la banca, sobre todo, a la española. En las últimas semanas tanto Santander como BBVA se han consolidado como una opción de compra y, aunque la recomendación sobre las entidades medianas es mantener, tres de cada cuatro analistas que han revisado el precio objetivo de firmas como Popular o Banesto lo ha hecho al alza.

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La inversión recupera un viejo mito: los fondos de renta variable

Sísifo tiene un alter ego en la industria bursátil: los fondos de renta variable. Al igual que el mito griego, estos productos tuvieron que soportar una pesada carga en 2008: que les acusaran de no ser rentables a largo plazo. Pero llegó la recuperación de la bolsa y la carga no sólo dejó de ser pesada, sino que ellos volvieron a ser rentables. En la mitología griega se cuenta la historia de un hombre que respondía al nombre de Sísifo que, por su extraordinaria astucia terminó por ofender a los dioses. Como castigo, fue condenado a perder la vista y a empujar por toda la eternidad una gigantesca roca montaña arriba hasta la cima. La hazaña era simplemente imposible… o al menos eso se creía. Lo mismo pensaban el año pasado los fondos de bolsa.

Desde que la crisis económica empezó a hacer temblar los cimientos del sistema financiero, los fondos de renta variable se convirtieron en los representantes del Sísifo griego ya que tuvieron que cargar con la pesada crisis. Quiso destruir el mito de que la bolsa siempre era rentable a largo plazo. Pero,después de un año de pesadilla y con las economías a la espera de una confirmación de la recuperación que están experimentando, los fondos que invierten en renta variable se deshacen de su pesada carga.

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