Un país llamado Aquí
Un país llamado aquí. Hay un país llamado aqui, donde la mayoria de árboles son de durazno, en aquí la gente trabaja cortando durazno, hay una fábrica donde se hace la mermelada de durazno y todos los trabajadores tienen que usar el uniforme color durazno. Las casas son color durazno, las señoras hacen pastel de durazno, empanadas [...]
 
Muerte en el callejón

En la noche, sentada en la silla de mimbre, María Lugo, creyó
Oír una moto, entonada y ruidosa corriendo en dirección al callejón. Aquel estruendo le hizo pensar en su propia suerte. Se levantó lentamente y entró en el cuarto. Y con un gesto firme, en el que se dejaba ver, sin embargo, cierto miedo, busco el arma en la gaveta.

Aferrado en una moto gris, por el estrecho callejón diagonal a la avenida principal, avanzaba un sujeto en una frenética y ciega carrera. María Lugo, desde su portal, reconoció la silueta del enemigo. Se acomodo detrás de la puerta, aprontó el arma y fijo la mirada en el corazón insensible del verdugo. Moto y sujeto cruzaron la línea imaginaria del porche. Y María Lugo, que había aguardado desde siempre ese momento, disparó. La moto rodó por el pavimento, y el sujeto, con el pecho agujereado, abrió los brazos, se dobló sobre sí mismo y cayó a la acera mordiendo el polvo acumulado en la cuneta.

La detonación interrumpió nuestras horas de siesta cotidianas, resonó la brisa cubriendo de zozobra nuestros corazones. Salimos a la calle y, se acercaban muchos curiosos, en semicírculo rodeamos a la victima. Mi compadre se desprendió del grupo, se despojó de la chaqueta, e inclinado sobre el cuerpo aún caliente de aquella otra victima, la volteó de cara al cielo. Entonces vimos, alumbrado por los reflejos ámbar de los postes de luz, el rostro sereno y sin vida de nuestra amiga María Lugo.



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¿Cuál es la importancia de aprender idiomas en la niñez?
“To teach is to touch a life for ever” Enseñar en tocar una vida para siempre. Sin lugar a dudas, aprender un idioma desde niño es de suma importancia. El hecho de aprender una lengua que no es la propia, abre la mente. Se incorporan, no meramente palabras desconocidas, sino otro modo de elaborar las frases, y [...]
 
La vieja costurera

Este pequeño caso ocurrió en Quito (Ecuador), en la antigua casa de los abuelos de mi novia. Una casa grande, como son casi todas allí, con sus dos pisos y su multitud de habitaciones.
En esa casa murió antiguamente una señora mayor que era costurera y se pasaba los días cosiendo en su maquina. Como en multitud de casas viejas de todo el mundo es muy frecuente y normal la muerte de sus antiguos inquilinos.

Un día la abuela de mi novia cosía con esa vieja máquina de coser, como muchos otros días, pero éste fue especial, ya que al parar y dejar la máquina y dirigirse a la cocina, la máquina empezó a funcionar de nuevo y a coser.

No solo ocurrían esas cosas, muchas mañanas se encontraban la habitación donde se encontraba la máquina patas arriba, cambios de temperatura, sonidos extraños, lo típico en estos casos, pero solo en esa habitación, eso sí, siempre actos pacíficos.

Hasta que un día una hija de los abuelos trajo a su novio a dormir a casa y sin decirle nada de lo extraño a él le hicieron dormir en la habitación. Esa noche el chico despertó no por el frío del ambiente, sino porque sentía que no podía respirar bien. Abrió los ojos y vio ha una señora mayor mirándole mientras trataba de ahogarle con las manos, se levantó de golpe mientras oía espeluznantes chillidos en su cabeza, se dirigió a toda prisa a la puerta y aunque el pomo estaba ardiendo logró abrirla, salió de la habitación, subió las escaleras y despertó a todos los habitantes de la casa. Aterrorizado, ese día durmió con los suegros, y no más noches pasó en esa casa.

Las cosas raras siguieron ocurriendo, y supongo que siguen aún, pero esa casa ya se vendió hace unos años por motivos ajenos al fantasma y nada más sé yo.



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Una sonrisa fría

El sol se asomaba timidamente por encima de los edificos. Desperté animada, era mi primer dia de clase en aquel instituto.
Mis padres se habían mudado a la ciudad por motivos de trabajo y yo me había prometido pensar en positivo.
Caminando hacia el instituto, observaba como las personas que caminaban por mi lado iban como mecanizadas,mirando al frente,con la mente inundada de problemas y posibles soluciones.
Al girar la esquina de una antigua biblioteca me tropecé con un chico, caí al suelo. ¿que haces? le pregunté mientras me levantaba dolorida.
El chico me miró a los ojos ,sonrió y me pidió educadamente disculpas.
Su tez era pálida, como si el sol no hubiera tocado su piel durante años, los ojos profundos y claros, parecian pozos de agua cristalina y una voz dulce y aterciopelada.
Me pidió una vez más disculpas y desapareció tan rápido como había echo presencia.
Cuando llegué a clase , el profesor educadamente me invitó a entrar y me presenté al resto de compañeros.
Me senté casi al final del aula, estaba tranquila. Algún tipo de impulso me hizo girar la cabeza hacía atras. Mi corazón empezo a bombear a mil por hora, sentí una presión en mi pecho que no me dejaba apenas respirar. Ahí estaba el chico con el que había tropezado un rato antes. No se porque mi cuerpo reaccionó asi, mucha casualidad encontrármelo allí, pensé.
Otra vez me regaló esa sonrisa fría, no se porque pero su presencia me ponía nerviosa. Agache la cabeza y no la levante hasta que el estruendo de la sirena del descanso me estremeció cada hueso del cuerpo.
Salí de clase y al doblar la esquina del pasillo me lo encontré de nuevo apoyado sobre la pared.
- Hola . Me saludó con esa voz tan peculiar.
- Hola . contesté yo aun nerviosa.
El chico tenía dibujada una sonrisa fría en su rostro, ya he hecho un amigo, pensé.
Yo seguí caminando sin mirarlo pero noté como su mirada se clavaba sobre mí.
La mañana transcurrió con normalidad, de nuevo la sirena que marcaba el final de la jornada educativa me retumbó el alma.
Caminé sin prisas hasta casa, tenía que acostumbrarme a esas calles anchas y repletas de vida.
Cuando llegé a casa ,despues de almorzar me dediqué a lo que mas me gusta, escribir, estaba narrando la historia de un chico que despues de un grave accidente le sucedian cosas extrañas y paranormales.
De pronto sonó el teléfono. ¡ya respondo yo! grité a mi madre desde mi cuarto.
-¿quien es? pregunté.
- Hola . Otra vez esa voz, estaba segura que era ese chico.
- ¿Como has conseguido mi número de teléfono? Pregunté con voz entre cortada.
- Eso da igual, ¿ no crees? solo queria darte la bienvenida a la ciudad . Explicó con un tono de voz tenue y algo misteriosa.
- Gracias, ¿como te llamas? . Despues de varios encuentros aun no sabía su nombre.
- Cristian . Despues de pronunciar su nombre la llamada se colgó.
Por lo menos ya sabía como llamarlo.
A la mañana siguiente me levanté muy cansada, no había descansado nada bien, sera el cambio de ambiente.
Cuando llegé a clase, ya era algo tarde, mis compañeros estaban todos sentados.
Cuando me senté me di cuenta de que Cristian, ese chico extraño, no había asistido a clase.
Me extrañé, el día anterior parecía encontrarse bien, un poco pálido, pero bien.
Los dias pasaban y Cristian seguía sin aparecer.
Al cabo de los dias, cuando me encontraba escribiendo en mi cuarto sumergida en mi relato. Sonó el timbre de la puerta, mis padres estaban trabajando, asi que tuve que bajar yo.
Cuando abrí la puerta mi rostro se iluminó, era Cristian con su sonrisa fría , mirándome fijamente.
- Hola, nesecito los apuntes de estos dias y pensé que tu podrias pasarmelos .
lo miré y le sonreí, la verdad me tenía preocupada.
- claro, pasa.
Su carpeta estaba confeccionada a modo de mural deportivo, con fotos de sus futbolistas favoritos.
Despues de pasar los apuntes se levantó y tomó el relato que estaba escribiendo.
- ¿que escribes? . Me preguntó mientras que pasaba las hojas lentamente.
Le expliqué la idea de lo que estaba narrando, sonrió y dejó la carpeta encima del escritorio.
Bajamos a la cocina y allí intercambiamos nuestras inquietudes y planes de un futuro próximo.
Se levantó y caminó hasta la salida de la casa. Bueno ya debo irme, te doy las gracias por todo . Cristian salió. Solo cerrarse la puerta, entró mi madre.
Me puse nerviosa, seguro que mi madre habia visto salir a mi extraño amigo y el sermón estaba asegurado.
No, no me dijo nada, parecía imposible que no lo hubiera visto, pero era mejor así.
Cuando subí a mi cuarto me di cuenta de que su carpeta estaba sobre la cama. La sostuve entre mis manos, en el extremo estaba su nombre completo y su dirección.
Caminé por calles, preguntando a los transeuntes y llegué hasta una zona residencial.
Cuarenta y dos, cuarenta y tres... cuarenta y cuatro de la calle Monzón.
Estaba frente la casa de mi nuevo amigo. Toqué el timbre de aquella casa, con una fachada gris mal cuidada, como si una brocha no hubiera pasado por alli en años.
Despues de varios intentos, desistí y me di la vuelta. En ese momento la cerradura de la casa empezó a moverse.
-¿quien es? . Preguntó una voz de mujer que se escondia tras la puerta entreabierta.
- Hola señora, soy una amiga de su hijo Cristian, se dejó su carpeta en mi casa... No me dejo continuar, abrió la puerta del todo, estaba desaliñada y con muy mal aspecto, aunque era una mujer bastante guapa.
La mujer tomó la carpeta en sus manos y se puso a llorar desconsoladamente, yo no entendía nada.
Eso es imposible, Cristian murió hace cinco años, en un accidente de tráfico . Explicó la mujer entre lágrimas.
No puede ser, ayer mismo estuvo en mi casa . Repliqué mientras los vellos se me levantaban al compás de las palabras de la desconsolada señora.
Ya más tranquila, me invitó a entrar a su casa, las paredes se vestian con fotografias de Cristian, donde aparecía con una sonrisa mucho más cálida,mas agradable.
La señora se sentó frente a mi: hace cinco años Cristian tuvo un accidente fatal mientras que circulaba con un amigo en una motocicleta, volvía de clase y su carpeta nunca la encontraron . Siguió explicandome con la mirada clavada sobre una foto de de su hijo que estaba sobre la mesa del salón.
¿ Y que pasó con su amigo ? . Pregunté con gestos de indudable curiosidad.
Aun sigue internado en un psiquiatrico, el que esta a las afueras de la ciudad. Despues del accidente empezó a delirar, decía que los fantasmas lo atormentaban ,incluso que Cristian pasaba toda la noche al pie de su cama,siempre mirandolo a los ojos y con una sonrisa fría.
Se me pasó por la mente el momento en que Cristian miró el relato que estaba encima de mi escritorio y sonrió de esa forma tan peculiar.
Casi diez años despues, pienso que al doblar cada esquina me encontraré con él y que me volverá a regalar esa sonrisa fría. Solo tengo claro que desde el dia que se me cruzó, amo más la vida que me tocó vivir y que el recuerdo inerte de su imagen me acompañara siempre.

 



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[Libro] Por qué creemos en cosas raras

El autor del libro del que hoy os quiero hablar, Michael Shermer, es el editor de la revista Skeptic. Según la entrada de la wikipedia dice que el libro tiene dos errores de tipo histórico. No obstante, son detalles que carecen de importancia, ya que lo importante es la filosofía y los razonamientos que contiene. Os comento, como suele ser habitual, las cosas que más me han llamado la atención.

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Ser madre
Ser Madre. Escritora española de cuentos infantiles y reflexiones. Reflexión sobre la maternidad. Ser madre es: Dormir poco y que tu sueño se vuelva tan ligero que hasta un pequeño cambio en la respiración de tu hijo te despierta. Escuchar cientos de consejos de las abuelas. Estar siempre  preocupada por algo: aún no habla, aún no camina, aún no [...]
 
Dior
Dior. Escritor de Alicante, España. ¿Cómo se llama aquel país o aquella ciudad?, que importa eso, por allí siempre pasea Dior, la pequeña niña de piel oscura y aún más oscuro pelo, de ojos vivos y mofletes hinchados, sonriente siempre sonriente, saluda al panadero a través del cristal, saluda a la mujer gorda que alimenta con [...]
 
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Beizo. Escritora de cuentos infantiles y psicóloga. Distrito federal, Venezuela. De mirada picara, pelo liso,  su familia le dice  el Gordo , porque cuando era chiquito era gordito,  sin embargo ahora es menudo. Félix estudia quinto grado, en un colegio de La Pastora, vive con su hermano Freddy, y su mamá Sonia.  Ella trabaja en  un negocio [...]
 
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Don dinero. Escritor de cuentos infantiles de Albacete, España.      Había una vez un señor que todos los días se paseaba en una lujosa carroza por las calles de la ciudad,seguido de un gran séquito. Vestía un traje de seda natural,zapatos de cocodrilo y chistera adornada con cintas de plata y oro.  __  ¿Quién es este señor? [...]
 
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