Cosas – 19

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Le pregunto a un amigo profundo conocedor del mundo financiero internacional: ‘¿Qué opinas de la salida a Bolsa de las Cajas?’. Me contesta con una caricatura en forma de diálogo.

Presidente de Caja de Ahorros a un inversor: Hola, le vendo acciones de un nuevo banco que hemos creado a partir de “cajas”.

Inversor: Muy bien, y, ¿a qué precio?

Presidente: Al valor en libros.

Inversor: Ya pero parece que lo que dice que en su activo vale 100, yo creo que vale menos.

Presidente: Vale, me ha pillado usted,….. se lo dejo a mitad de precio.

Inversor: Me parece caro,… gracias, hasta luego.

Presidente: Espere espere,…..hablemos, que seguro que podemos llegar a un acuerdo.

Inversor: Mire Sr. Presidente, tengo prisa, pero como es usted…..dígame.

Presidente: Se lo dejo al 40% del valor en libros.

Inversor: Mire Sr. Presidente, le pago el 25% en efectivo. Lo toma o lo deja?

Presidente: ¿Efectivo? Perfecto,…. ¡¡¡Hecho!!!…. ¡y le regalo un bolígrafo del nuevo banco!

Y mi amigo añadió:

“Hay prisa, no hay pasta”, añade.



No se entiende nada. Ryanair ha dicho que se va de Reus porque quiere percibir más por volar a y desde ese aeropuerto, y se le pone a parir por pedirlo. Vamos a ver, Ryanair sabe, ¡sa-be!, que es una generadora de PIB y una ocupadora de población activa, lo mismo que lo saben Volkswagen, Nissan, Ford, y todas las compañías que mueven mucho dinero y precisan un número elevado de personas para hacerlo, y como son superconscientes de ello piden que se les pague para continuar generando PIB y ocupando población activa.

Pienso que se están enfocando mal los tratos con esas compañías. Lo que se hace es analizar cuanto puede pagarse en base al presupuesto con el que la región cuenta introduciendo lo que pueda arañarse al Gobierno central, comunicar a la compañía la cifra, e intentar convencerle de las bondades de la zona y de lo mucho que se le paga; y actuar así, pienso es un error.

Lo que debería hacerse, pienso, es preguntarle a la compañía cuánto quiere por, en este caso, seguir en Reus, a continuación estudiar cuanto PIB y cuanta ocupación produce la permanencia de, en este caso, Ryanair en Reus y si lo que Ryanair solicita compensa con lo que de la permanencia de Ryanair se obtiene, y pagar y callar, o decirle a Ryanair: bye, bye. Hay otra posibilidad, claro, que todos los Gobiernos del planeta se pongan de acuerdo en calificar este tipo de actuaciones como viles chantajes y no aceptar nadie nunca nada que se le parezca. ¿Por qué creen Uds. que se optará? .



El caso va -fue- de la siguiente manera. A la señora, 52, doctora en una ingeniería, liderando en aquellos momentos tres proyectos de investigación la multinacional -pequeña, pero multinacional- le llamó una mañana haca dos meses, el director de su división. Subió a la planta correspondiente y en el despacho del cargo junto a él el director de recursos humanos.

‘Eres genial, altamente productiva, tu gente te quiere y nosotros te amamos, pero la matriz ha decido cancelar los tres proyectos en los que estás trabajando, reordenar el área de innovación a nivel europeo y liquidar la sección española. Por ley te toca tanto, hemos añadido un 20% para que no haya malos recuerdos. Firma aquí, y adiós’.

Me lo contó sin resquemor: ‘Es lógico’, me dijo. ‘Y, ¿estás buscando algo?’, le pregunté. Me dijo que sí, por cultura, por inercia, pero finalizó con un ‘… soy consciente de que nunca volveré a encontrar un empleo: si están cerrando líneas de investigación que ahora no tienen futuro y están eliminando puestos ocupados por personas jóvenes mucho más baratas que yo, ¿cómo me van a contratar a mí?’.


Sorprende que el Sr. Ministro de Trabajo haya dicho eso que dijo ayer sobre ,una fiscalidad especial para las altas remuneraciones, y sorprende especialmente que un miembro del Gobierno lo diga ahora. De entrada es sabido que las altas remuneraciones pueden recurrir a vericuetos fiscales -legales, naturalmente- para eludir al fisco; de salida, si el Gobierno piensa que deberían ser especialmente gravadas las altas remuneraciones, ¿por qué no creo hace seis años, o cuatro, ¡o dos!, un impuesto sobre los supermegasalarios?.


Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

lacartadelabolsa.com

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