Cuando el futuro nos alcance

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Ya: el título aquí fue: ‘Cuando el destino nos alcance’: “Soylent Green” (Richard Fleischer, 1973). No es lo mismo, no es lo mismo, pero algo hay: el informe de Primavera del FMI: aquí y vayan mirando. 

Si recuerdan hasta hace unos meses decía que ‘no se estaba diciendo las cosas claras’, pero desde hace algunos cada vez se están diciendo más cosas y más claras, cada vez más. Cierto, a la mayoría de la población aún no han llegado (hace unos días me comentaron que por una entrada para la final de Valencia ya se estaban pagando 1.200 euros, seguro que hoy la información es vieja), pero es creciente la consciencia de que algo sucede. Las conclusiones del Informe de Primavera del FMI ayudan mucho a eso. Les cuento mis deducciones.

– España ‘no va a caer’, y no lo digo por lo que dice el Informe, lo que dice el documento refuerza esa idea. ‘España lo ha hecho muy bien’ y a los mercados les ha parecido muy bien lo que España ha hecho, luego España, de momento, va a quedar al margen de la vorágine: no interesa: puede desestabilizar mucho, muchísimo, mejor dejarla a un lado. Todo son mensajes de tranquilidad respecto a los dos próximos años, pienso, más terribles: este y el que viene; ahora bien, lo que suceda ahí, cómo suceda lo que suceda, y cómo quede la realidad española será otro cantar.

– España va a peor, sin paliativos, tomando los mismos datos del FMI (que pienso son muy optimistas), la economía española estará en el 2016 creciendo al ritmo que lo hacía en el 2012. Las previsiones de crecimiento para España, decía, pienso que son optimistas teniendo en cuenta otras afirmaciones que el mismo Fondo hace: la evolución del déficit que pinta el FMI es pavorosa y no tiene nada que ver con el compromiso del Gobierno español: en el 2013 las cuentas españolas debían mostrar un déficit del 3,0%, sin embargo será dos puntos superior: aun haciendo unos esfuerzos tremendos y recortando hasta lo irrecortable, el déficit empeorará, lo que tendrá un efecto demoledor en los mercados: dice el FMI que la deuda pública española crecerá hasta casi el 76% en el 2016, pregunta, ¿la comprarán?.

– Más de uno se pregunta cómo es posible que con tanto parabién que el FMI da a España por lo requetebién que ha hecho las cosas el crecimiento previsto sea tan patético y la evolución del déficit tan funesta, pues, pienso, está muy claro: los elogios son para la galería, para sostener, para evitar, los números son la realidad; y mi lectura ya la conocen: no es que lo que las medidas que ha tomado España hayan sido insuficientes, lo que sucede es que no son adecuadas, ni las que España ha tomado ni las que ha tomado ningún país: se ha estado utilizando un manual obsoleto durante la fase de los planes E, y después -ahora- el anexo ‘Cuando las cosas no funcionan’ del mismo manual. Esta es una crisis sistémica y no se ha estado actuando, no se está actuando, en consecuencia, no se podía ni se puede, ya: aún no se ha escrito el manual, pero entonces que nadie se extrañe de que las cosas no vayan: no pueden ir.

– En todas partes, pero se nota más aquí, el patito feo es el desempleo. El FMI lo dice muy claro: va a caer poco, y ese porcentaje al que va a llegar va ser, pienso, un desempleo estructural en gran medida inabsorbible: el 15%. De entrada sorprende que para el FMI vaya a descender el desempleo del factor trabajo teniendo en cuenta que el modelo productivo español crea suficiente ocupación para reducir el paro cuando el PIB aumenta al 2,0% o más, y esa tasa no se alcanza en el período temporal contemplado por el FMI. Mi lectura: pienso que respecto al 2011 y 2012, y por lo anterior, las cifras se hallan suavizadas, a partir de ahí la población activa caerá, mucho, voluntaria o involuntariamente, además, los volúmenes de subempleo serán enormes, pero manteniendo la actual definición de ‘desempleo’ la tasa de paro pude ir cayendo lentamente.

– Suena a trampa, pero no: los recortes, saneamientos y desapalancamientos influyen en que el crecimiento sea reducido, aunque insuficiente para reducir el déficit (sería interesante ver estudios que el FMI tenga sobre la economía regional española). Un bajo crecimiento no sólo no ayuda, desayuda, en la creación de ocupación, y un desempleo elevado influye negativamente en el crecimiento y en la reducción del déficit. No es una trampa, es un problema de modelo, pero el FMI no dice nada de eso porque sería meterse en camisa de once varas y eso ahora no toca. De todos modos ahí está hacia dónde vamos todos -España más-: empobrecimiento, empeoramiento en el estándar de vida: por lo que está viniendo y por la preparación de la economía española para afrontar eso: bajísima competitividad por su baja productividad a lo que se añade un endeudamiento privado desmesurado (y aquí enlazamos con lo que decía el artículo del Lunes del FT).

– Los que están peor, los que van a estar peor: los-de-siempre: los que no debieron haber entrado en el euro, los que han crecido a base de deuda, de déficit, de burbujas, de bajos impuestos: el pasado siempre pasa factura.

– USA: ¡terrible!; vamos a ver, ¿pero de qué se extraña el FMI y de qué se extrañan quienes se extrañan por las extrañezas del Fondo?. Desde el fin de la II Guerra Mundial el resto del mundo ha estado financiando a USA y, a cambio, USA compraba y suministraba dólares; el tinglado ha funcionado hasta que el montaje no ha aguantado más: mucha de la deuda USA -y de las demás- es impagables, pero continúa aumentando porque en base al manual en uso no hay alternativa. Disiento sobre que los tipos sigan subiendo: muy poca deuda se comprará y negociará, y quien la compre pedirá otras cosas diferentes al dinero. (La receta del FMI para USA puede tener unos efectos tremebundos: si tiene que recortar la seguridad social y ya hay casi 50 millones de estadounidenses sin cobertura sanitaria porque no pueden pagarla, ¿cuál puede ser la evolución de eso, Detroit 1967?).

– Las llamadas ‘economías emergentes’: camino de rosas. Nunca, que yo sepa, el FMI ha hablado de la dependencia de los antes ‘subdesarrollados’ y hoy ‘emergentes’, nunca. Antes dependían de que les prestasen y de que les comprasen la deuda, hoy dependen de que les financien: de que les crediticien, y de que les compren las commodities que producen. Cojan a cualquiera de estas economías, ya sabemos que cosas como la pobreza y la desigualdad al FMI siempre le han importado muy poco, por lo que no se fijen en eso, atiendan a otra cosa: ¿ven alguna de esas economías que tenga la más mínima oportunidad de crecer a las tasas a las que necesita crecer sin el concurso del resto del planeta?. (Les recuerdo que China precisa un incremento anual del PIB del 6% tan sólo para ocupar a la población activa que anualmente se incorpora a su mercado de trabajo, ¿durante cuánto tiempo es sostenible algo así en un mundo con una oferta limitada de recursos?). (Ya, ¿por qué el FMI no habla de la dependencia?, porque, pienso, ese es un tema feo, que afecta a todo el mundo y que abordarlo supone tomar decisiones que afectan a cosas como las expectativas, y hasta ahora las expectativas siempre tenían que ser maravillosas).

– El problema no va a ser la inflación: no, ya saben lo que pienso: vamos hacia la deflación: menos crecimiento, menos consumo de todo, más desempleo, … : deflación. Crisis sistémica e inflación, ¿cómo sería eso posible?. En eso el FMI, pienso, atina, pero eso no cuadra, sigo pensando, con lo que viene ahora.

– El mundo: el FMI dice que tanto en el 2011 como en el 2012 el planeta va a crecer el 4,5%,la verdad, no lo veo. Cuando ‘el mundo iba bien’ el planeta crecía a esas tasas: 2004: 4,94%, 2005: 4,45%, y más: 2006: 5,07%, 2007: 5,15%; el 4,5%, no está mal, ¿no?; que es desequilibrado, bueno, no importa: la globalización hará su trabajo y todo el planeta se beneficiará, ¿verdad?; ese era el mensaje del FMI antes, ¿qué ha cambiado?; pues la deuda: insostenible, el sistema financiero: plagado de morosos e impagados en potencia, el sistema productivo: con un exceso de capacidad enorme, las poblaciones activas: crecientemente menos necesarias, las expectativas: malas; pero el FMI da cifras buenas a pesar de que ya habla abiertamente de tormenta. ¿Curioso, no?. (Por cierto: yo sí pienso que habrán quitas en las deudas: los volúmenes actuales son impagables).

Pues eso.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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