El verdadero motivo detrás de la subida de Wall Street

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Carlos Montero.

Un nuevo informe proveniente de la firma de investigación independiente TrimTabs muestra lo que realmente ha impulsado al mercado de acciones en el primer trimestre del año y parte del segundo, cuando el S&P 500 repuntó más de un 5%. A finales de marzo la gran mayoría de analistas e inversores eran alcistas y el optimismo corría a raudales por el mercado. El Ibex 35 cotizaba cerca de los 11.000 puntos y el Dow Jones marcaba nuevos máximos anuales. Lo que realmente pasó fue que las compañías americanas se gastaron unos 124.000 millones de dólares intentando impulsar el precio de sus acciones mediante la recompra de sus títulos durante el tercer trimestre.

En lo que llevamos de año, las recompras ascienden a 264.000 millones de dólares.

Mientras tanto, adivinen ¿quién se mantuvo alejado del mercado durante ese primer trimestre? Exacto. Los ejecutivos de las empresas. Los insiders. Estos son los chicos cuyas compras de acciones tienden a señalar con gran precisión los mercados alcistas y el verdadero boom. Los insiders estaban gastando dinero de los inversores para la compra de sus acciones, pero no su propio dinero.

Los 264.000 millones de dólares en recompras de acciones destacan si los comparamos con las compras de los insiders por importe de 3.300 millones de dólares.

“Nunca hemos visto un contraste tan marcado entre lo que estaban haciendo los insiders con su propio dinero y lo que estaban haciendo con el dinero de las compañías que gestionan”, escribió el presidente ejecutivo de TrimTabs, Charles Biderman, en una nota. Las recompras de acciones superaron a las compras de los insiders en su mayor relación desde que TrimTabs comenzó a monitorizar la serie en 2004.

El ratio alcanzó el nivel 80 en la primera mitad de este año.

“Mientras que los insiders están dispuestos a utilizar el dinero en efectivo de la compañía para apoyar el valor de sus compensaciones basadas en el precio de la acción, no parece que crean que sus acciones están a un precio muy atractivo”, dijo Biderman.

Además es significativo que la actividad de los insiders ocurrió en solo 6 de las 30 compañías con los mayores programas de recompras. Las recompras de estas 30 firmas totalizaron 168.000 millones de dólares, o casi 2/3 del total, pero las compras de los insiders en las 6 compañías en las que compraron fueron solo de 10 millones de dólares.

Como ha dicho Brett Arends, columnista del diario Wall Street Journal, no es algo para tomárselo a broma. Cuando se trate de los insiders, no sigan sus consejos si no lo que hagan.

“Cuando los ejecutivos están gastando su propio dinero en la compra de acciones, es una señal alcista. Después de todo, ¿quién conoce mejor las perspectivas de sus empresas? Pero cuando están cruzados de brazos o realizando dinero en efectivo, no es una buena señal”, dice Arends.

En cuanto a que las empresas compren sus propias acciones, no tiene por qué ser algo malo. Después de todo, si suben los precios de las acciones, todos los accionistas se benefician.

Arends señala que compartir la recompra de acciones también es una buena manera de devolver efectivo a los inversores. No es tan buena como el pago de dividendos pero son una mejor inversión que otras opciones que se les pudiera ocurrir a los ejecutivos en su propio beneficio. Pero esto es otra historia.

¿De dónde sacan el dinero las empresas para comprar sus acciones? En algunos casos, el dinero viene de los beneficios. Pero en otros casos simplemente piden fondos prestados. Según los últimos datos de la Reserva Federal, la deuda corporativa se incrementó de nuevo el último trimestre hasta alcanzar los niveles más altos de la serie realizada por la Fed.

La deuda de entidades no financieras repuntó a 7,1 trillones (americanos) de dólares a 31 de marzo de 2011. El total a finales de 2007, en el pico de la llamada “burbuja de crédito”, era de 6,7 trillones de dólares.

Cuando una empresa pide un préstamo para impulsar el precio de sus acciones, inyecta desconfianza en sus bonos. Si además los ejecutivos no están dispuestos a invertir su propio dinero, esa desconfianza se extiende también a las acciones.

Fuentes: TimTrabs y Brett Arends

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